Textos escritos por Pablo

-Breve historia de Esplegares

-Espliego

-Ruta campestre

-El tomate de Ramón

-Plaza del Solanillo

-Cocina rústica labriega

-Urracas, cuervos y buitres

-Carretera de Esplegares

-Ermita de Santa Catalina

-Pila del Pozo Arriba

-Breve historia de Esplegares

Esplegares bien mereces que tus hijos de hoy te consideren como a un primer ser como apenas quedan vestigio unas pocas fachadas, todo lo demás es nuevo.

Con cuanto tesón y sacrificio has sido reconstruido, la maldita guerra te quemó, te destruyó, pues apenas quedaron señales de eurístencia más tus gentes han tenido el temple y coraje y te han reconstruido mejor que antes, con grandes plazas ajardinadas y varias casonas dignas de ser fotografiadas.

Hoy Esplegares puedes estar orgulloso por tener entre sus hijos precisamente de aquellos que antaño fueron albañiles, esquiladores, labradores, y también valieron para hacer teatro, músicos y bailarines. Un montón de intelectuales con diferentes carreras que honran al pueblo.

Mucho has, mejorado los que hoy somos octogenarios nunca olvidaremos la penuria de alimentos y aseos, pues el agua nunca estuvo cómoda ni abundante, pienso valió mucho para nuestra salud el sol y el aire del Moncayo bien oxigenado.

¡Qué cambio hay! Lo que antes fueron cuadras hoy son cuartos de baño, cuanta incultura: los basureros se tenían alrededor del pueblo para perfumarnos o quizá fuese para que no faltasen las moscas que como era costumbre cayeran al plato al comer la sopa.
Nadie se percató de que aquello fuese penuria y miseria.
No había envidia, de ahí que las gentes viviesen alegres y contentas.
Pienso que es por la desigualdad, por la que las gentes más sufran y se encuentren molestas.

 

-Espliego

Espliego es una mata muy aromática, con flores pequeñas que las abejas las liban y el néctar le sacan, y con ella elaboran esa miel dulce y blanca que tiene tanta fama; que es la miel de la Alcarria.

Con orgullo lo digo, pues tengo motivos, mi pueblo Esplegares se llama.

Esta mata pertenece a la familia de las babianas y crece, rastreza pues levanta veinte o treinta centímetros, más para florecer desarrolla unas varillas largas de unos cincuenta centímetros, y en lo alto una espiga larga, y las flores en forma de ramillete azules, muy azules, que alegran la vista y su olor embriaga.

En tiempos remotos, aquí en nuestro pueblo se le sacaba la esencia en un alambique a la mata que se cosechaba, por el mes de agosto era una cosecha valiosa que el terreno que el terreno daba sin echar semilla y sin cultivarla.

Se cosechaba al que más pudiese, una vez desvedada entre los vecinos del lugar, de ahí que se aprovechaban las familias más numerosas, que por lo general más necesitaban.

Lo malo es que no habrá al año más de una cosecha, ¡Ay, si hubiera al año varias!,como solía decirse otro gallo cantaría.

Ya se que dirán algunos que para que escribo esto, que es insignificante, pero pienso será para ellos, yo en parte lo viví y tengo recuerdos, hoy no sé si malos o buenos, pero de cualquier manera debo agradecerlo.

Nota: Lavanda llaman los modernos; los antiguos espliego, su nombre verdadero.

 

-Ruta campestre

Recuerdo de niño y adolescente leer la fábula, y hoy octogenario la recuerdo mucho más, sus sabios consejos siempre aplicables a la vida antigua y moderna; precisamente hoy recuerdo la gran labor de la cigarra y la hormiga.

Sí, porque estoy pensando en un paraje de mi pueblo donde tengo de mi propiedad una pequeña finca cercada con muros de piedra, en ella existen varias sabinas, árboles que las cigarras en verano con sus chirridos constantes atormentan. Pienso que estos árboles segregan una resina que quizá estos insectos de ella se alimentan.

Siento nostalgia constante, pues quizá no sea posible volver a pisar ese paraje, por ser de edad avanzada y estar a unos cuatro kilómetros del Pueblo “La Moraleja”, en este paraje aún existen las ruinas de un pequeño poblado, junto a una pequeña fuente con su agua, aunque poco permanente.

Este paraje tiene unas vistas muy bonitas, pues se ven las grandes hondonadas del río Tajo y Ablanquejo, con sus grandes farallones de roca donde anidan buitres y merodean muchas alimañas; este paraje en verano tiene un olor intenso, pues su suelo está alfombrado de espliego, ajedrea y otros helechos que dan ese perfume tan maravilloso.

Pienso, se puede pasar un día inolvidable, yo lo recomiendo, y os quedará como a mí esta duda: ¿cómo es posible que un insecto como la cigarra cante y cante sin cesar horas y horas, con ese sonido fuerte y estridente? ¿Dónde puede estar tanta energía?
(Sacarme de dudas, lo agradecería)

Nota: no olvidéis mirar este paraje con los ojos de amor con que yo lo miro, y os resultará bonito.

 

-El tomate de Ramón

Un buen día a la sombra de una encina me propuse meditar, y entre otras cosas salió esta crónica de verano, el recuerdo de un tomate de la huerta de Ramón.

Que es la ciencia y el saber lo que nos da de comer un tanto por ciento elevado, nunca diré cien por cien.

Digo esto, pues en mi pueblo de alta sierra jamás se crió una berza, y hoy en la huerta de Ramón se cría hortaliza para abastecer a una región.

¡Qué tomates sonrosados en la mata, con una vara colgados, unos verdes otros morados, con poco de acidez, que rico al paladar que placer es el comer con un poquito de sal!

Yo nunca podré olvidar el regalo que me hicieron de un tomate de más de un kilo de peso y como dije sonrosado.

Gracias por ello, Ramón y Mercedes, y con tu maestría sigue cuidando las hortalizas que son dignas de mención.

Solo he nombrado el tomate, más también existen todas las hortalizas más corrientes que a diario se consumen.

Que para producir esto el gasto es excesivo, pues no, gracias al invento del goteo pues no tiene desperdicio, solamente la planta se nutre y el ambiente no la consume.

También hay que trabajar y habrá que tener la atención, y en esto entra el trabajador que ha de tener los conocimientos necesarios para cada variedad de las de su plantación.

A esa ciencia, a ese saber me refería al sacar la conclusión que una finca que antiguamente solo producía un poco de cereal... hoy abastece de hortalizas a toda una región, y todo ello se debe al saber, al trabajo de Ramón y de Mercedes, o Mercedes y Ramón.

Perdonarme pues no he dicho en que pueblo está este Ramón susodicho, ese pueblo es Esplegares al cual a todos invito, es un pueblo pequeñito muy bonito de Guadalajara.

Gracias Ramón por vuestra acción y por vuestra labor que es meritoria.

 

-Plaza del Solanillo

Plaza del Solanillo ¡cuanto has cambiado!, antigua plaza de toros del pueblo fuiste; siendo yo niño vi matar a un toro atado al olmo que en tu suelo había, viejo y grandioso con la corteza ya carcomida, con los huecos en su interior donde los chicos subían a lo alto.

Esta plaza tiene forma triangular y en su parte estrecha con gran maestría y mucho ingenio se ha hecho una bonita fuente y parque-jardín sumamente bello.

Pienso que no hay más remedio que agradecer y dar gracias por todo ello.

El nombre e insignia de la fuente está en forma de jeroglífico, cualquiera que aguce el ingenio lo entiende pues es muy bonito.

Plaza del Solanillo, engrandeces al pueblo, y las gentes se alegran al mirarte y nos llenas de orgullo a los de Esplegares (los forasteros pueblo-jardín van a llamarte).

Ningún pueblo limítrofe puede vanagloriarse de tener, como nosotros, tantas fuentes, jardines y parques.

Plaza del Solanillo, centro del barrio bajo, pues en este pueblo ha habido barrios diferenciados: la calle del medio, el pozo arriba, y altillo, y el patín donde yo nací, no hay que olvidarlo.

Plaza del Solanillo, cuanto me alegra que para mejor hallas cambiado.

 

-Cocina rústica labriega

La cocina con sus sartenes, con sus cazos pequeños y grandes y sus raseras, formaban la espetera.

En este apartado se solía distinguir la mujer curiosa de la que no lo era.
También había grandes basares donde se solían tener cuencas, cuencos, cazuelas y pucheros, los platos no existían se solía comer en las sartenes o en las cuencas.
El fogón se componía de cerco, morillo, holleros, tenazas y soplón o fuelle para avivar el fuego.

La campana de la chimenea que ocupaba casi todo el techo de la cocina, y a veces resultaba pequeña, pues dentro de ella se curaba casi toda la matanza del cerdo al humo y al aire, las trébedes, artilugio con tres patas que en aquel fuego mantiene las sartenes para cocer alimentos.

En las paredes como adorno algún jamón con chorreras y también sirven de adorno las longanizas y morcillas colgadas en la chimenea, los muebles muy rústicos y la mesa de madera.

A pesar de esta pobreza aún tengo nostalgia, y me viene el tufillo de estos sabrosos alimentos, que tan sencillamente se curaban al humo de la chimenea.
Voy a nombrar unos cuantos, a ver quién hoy los iguala:
La longaniza, la gueña, los torreznos, la morcilla y otros muchos como lomos y costillas, y otros que no cuento.

Pienso que honro de esta manera a la cocina de leña, pues siempre se distinguirán los alimentos guisados en ella.

 

-Urracas, cuervos y buitres

En el pueblo de Esplegares y dentro de su término municipal, hay un paraje que tiene por nombre la Rotura, situado en la parte norte del casco urbano, a una distancia de 230 metros; en este lugar en tiempos remotos se solían llevar las caballerías muertas, tales como mulas, caballos , burros y demás, el paraje sigue lleno de pequeñas osamentas, dando testimonio de lo que escribo.

En mi niñez o adolescencia mis compañeros o amigos nos asomábamos a ver como un conjunto de aves carroñeras, cuando había alguna caballería muerta, como la devoraban en poco tiempo.

En primer lugar llegaban las urracas, seguido los cuervos, y a los cinco minutos los buitres, alguno con el bajo de las alas blanco que nosotros llamamos “marianas” y otros grises “parduscos” muy feos, con el cuello pelado lardo y con una envergadura de alas de metro y medio.

Estos animales en una mañana daban fin al festejo, fuese el animal grande o pequeño. Pienso que entre ellos había jerarquía, pues unos comían y otros estaban a la espera con gran algazara, blincaban, bailaban, y hasta pienso que reían, y a mi no me extraña, pues tenían el buche relleno al que estoy seguro, no estaba todos los días.

Para coger un buitre vivo es facilísimo, si haces un recinto menor que su envergadura de alas, con un animal muerto, entra a comer y para salir no tiene espacio suficiente para tomar impulso y no puede levantar el vuelo.

Estos animales tiene que tener una vista especial, o es el olfato, pues a largas distancias en cinco minutos los tienes presentes. No se en estos tiempos de que vivirán, pues caballerías no hay, será de cabras y ovejas.

La vivienda la tienen en el término municipal, en las estribaciones del río Ablanquejo, en grandes murallones de roca caliza con grandes huecos y plataformas.
A las urracas, cuervos y buitres debo estos recuerdos de mi juventud, y les estoy agradecido y me encuentro contento.

Gracias

-Carretera de Esplegares

Carretera, quizá la primera obra que en mi vida viera de envergadura, que en mi niñez años ( 1925-26-27-28 ) dictadura del General Primo de Ribera se obligó a que los niños fuesen a la escuela o pena de pagar multa, pero a cambio se hicieron muchas obras para que las familias pudiesen ganar alguna peseta; recuerdo de llevar a mi padre la comida, yo y muchos chicos que trabajábamos en la carretera.

El capataz que dirigió la obra fue Linos y su señora Natividad, en este pueblo tuvieron familia, esta familia era de la Puerta y el contratista de Arbeteta familia de tía Sargenta.

Durante esta época se empezó a conocer el dinero en este pueblo, en varias familias que tenían gente para trabajar se notó, y mucho, la mejora.

Las herramientas: picos, palas y carretillas de madera; el señor Linos tenía que vigilar para que la gente trabajara, pero los días que hacia frío no tenía que preocuparse, pues el que no trabajaba se helaba de frío.

Llevas la pauta de los tiempos mejorando carretera, en esta reforma, casi te pones de primera, quitas curvas, cruzas cerros con esos mastodontes de herramientas.

Nunca olvidaré el primer coche y la primera bicicleta que en mi niñez llegué a conocer, y también voy a dejar reseñado el enorme cambio que durante mi generación ha habido.

 

-Ermita de Santa Catalina

Esta ermita situada en un antiquísimo poblado sito entre grandes caminos muy usados, pues aquí se entrecruzan, y quizá por esa razón naciera el poblado, de él quedó un oratorio chiquitito, pues es de saber que la nave es añadida después a la ermita.

Que se ha reconstruido, me alegra mucho, pues la historia es lo que los humanos debemos conservar como recuerdo de nuestros antepasados.

El paraje es muy áspero, su maleza son espinos, aliagas y tomillos, el agua está en los calcaizos, un poco distante.

Lo que sí es digno de admirar, es ver una ermita en aquella soledad, más si bien miras verás los restos del pequeño poblado, que de ellos son testigos los olmos y las ortigas que existen donde el hombre habitó.

Antaño había una coplillas que relataban la vida de la Santa, que era natural de Alejandría, y que su dolorosa muerte fue en una rueda de cuchillos.

Yo por mi parte de lo que más recuerdo, es de las longanizas y grandes tortillas que como merienda allí se comían.

Yo no se por qué, pero todo esto tiene su recuerdo y la gente no olvida, y si se conserva la ermita el recuerdo perdura, y la juventud adquiere cultura y seguramente seguirán la tradición que es honrar a su tierra,

De mi parte, Gracias

 


-Pila del Pozo Arriba

Un monumento merece la Pila del Pozo Arriba, toda una vida en la encrucijada de calles, prestó el servicio de beber aguas a niños y a caballerías.

Hoy se encuentra en el pozo de los espinillos, prestando el servicio que siempre hacía, y fíjense quién quiera y verá en la parte lateral arriba, un pequeño hoyo, pues bien, en este hoyo los chiquillos lo llenábamos con las manos con el agua sobrante de las caballerías, y casi con la boca absorbiendo, bebíamos yo y mis amigos el agua, y estaba muy rica.

¡Con cuanta pena pienso en estas cosas!

Pues tengo que contarles, que de aquellos niños a los que hago referencia, no queda ninguno, ya todos murieron, matados algunos.

¡Con cuanta nostalgia a veces escribo!

A quien le interese estas pequeñas cosas de mi infancia ( seguro a ninguno ), más yo me pregunto a quién perjudican, a nadie, más para mi esto sirve como una fotografía que tengo grabada en la mente y la dejo escrita.

Pila del Pozo de Arriba, con estas cortas líneas trato de rendirte pleitesía.